Cuando hablamos de branding, la mayoría piensa en lo de fuera: el logo, los colores, la web, las redes. Y sí, todo eso importa. Pero hay algo que muchas empresas, especialmente las startups, pasan por alto: una marca no solo se ve, también se vive. Lo que ocurre puertas adentro de una compañía también es marca. Es parte de esa identidad que estamos construyendo.