El verano tiene algo especial. Nos permite frenar, desconectar del día a día y tomar un poco de distancia. Y cuando volvemos, muchos lo hacemos con la cabeza llena de nuevos propósitos: hacer más deporte, mejorar nuestros hábitos, planificar mejor nuestro tiempo. Septiembre, como enero, tiene ese aire de comienzo. Es un momento ideal para tomar decisiones importantes.